Notas sobre campañas electorales y candidatos*

Cada elección y cada campaña tienen características propias y se dan en circunstancias contrastantes de manera que son “únicas e irrepetibles”.

El objetivo: “ganar a toda costa, indefectiblemente”

En el equipo de campaña destacan, entre otros, el coordinador, la estructura partidista, los encargados de comunicación social y del manejo de las nuevas tecnologías, así como el área financiera y de recaudación de fondos. Es fundamental la investigación para conocer la demarcación electoral, la numeralia política y a los tiempos del calendario electoral.

Se debe contar con un programa electoral con una estrategia y sus respectivas tácticas para concretar un plan de acción. Las tácticas se deben adaptar a la evolución de factores y circunstancias durante el proceso electoral, mientras que la estrategia debe girar en torno a los votantes, al mensaje y al posicionamiento del candidat@.

Los posicionamientos del candidat@ y de la campaña, deben ser “estables e invariables”. Una pregunta retórica: “contra quién se enfrenta el candidat@?. Quién o quiénes son sus adversarios y cuáles los partidos políticos?. Investigar sus debilidades y sus negativos para “ir un paso adelante”.

Constituir un programa político electoral cuya ejecución debe ser firme y sistemática si es que se quiere ser competitivo y lograr el triunfo de las elecciones. Para lograr el impacto mediático que conecte al candidat@ con los votantes, la imagen y los mensajes son claves.

Se requiere utilizar redes sociales, nuevas tecnologías y los medios tradicionales. Lograr acercamiento y comunicación con los electores que tienen un rol más activo y crítico tanto en sus intervenciones como a la hora de elegir a los gobernantes.

Aprovechar la inmediatez informativa y a los generadores de opinión particularmente a los columnistas políticos, viejos periodistas y a políticos retirados.

“Las redes sociales son un arma de doble filo” ya que pueden servir para dar a conocer nuevos perfiles, historias y propuestas del candidat@, pero también destrozar a quienes las utilizaron indebidamente ante la opinión pública”.

En toda estrategia de comunicación la imagen y el mensaje son fundamentales para tener nivel competitivo y éxito en la contienda. Lo primero que “nos llena el ojo es la imagen. Tiene que ver con el físico, los gestos, la sonrisa, la manera de moverse, la sonrisa, la ropa, el look y la soltura con la que se desenvuelve el candidat@ lo cual cuenta mucho”.

El candidat@ debe proyectar cinco aspectos visuales y de imagen: cercanía, seguridad en si mismo, optimismo , confianza y preparación.

En el mundo de las redes sociales y de las nuevas tecnologías la imagen a veces se coloca por arriba del mensaje o relato. Sin embargo “tener una buena presencia física, salir bien, estar bien peinado o vestir impecable no significa que se vaya a ganar al adversario, aunque bien utilizados dichos atributos ayudan, y bien potenciados pueden dar una ventaja competitiva”.

La construcción de la imagen del candidat@ parte de un análisis y de un diagnóstico sobre sí mismo a través de encuestas y sondeos para saber qué piensan los electores de él, qué les gusta y qué no les gusta, entre otros aspectos. Esto permitirá construir y cimentar una imagen que sea más ventajosa para la campaña. Todo es un proceso dinámico y en evolución aunque pudiese pasar desapercibido dentro de la campaña.

“Cada movimiento, gesto, actuación o discurso, incide de manera positiva, negativa o neutral en la imagen del candidato”. Conviene concentrarse en los negativos y asumir una actitud receptiva y autocrítica.

No obstante, muchas veces el ego que se cree superego de l@s polític@s se antepone y les nubla el buen juicio, cancelando el reconocimiento de la realidad.

También son importantes el relato sobre la historia del candidato y sus posicionamientos, es decir “su forma de ser y de ver las cosas”. La primera no cambia y lo segundo se va adaptando a las circunstancias y eventos que vayan surgiendo durante la campaña.

En el relato se trata de combinar la historia personal y los valores contando hechos definitorios que marcaron el carácter y la personalidad que nos forjaron tal cual somos ahora. Las historias de vida se cuentan con ejemplos de experiencias vitales, con descripciones que generen imágenes en el público.

“Eso les gusta escuchar, quieren saber de dónde vienen, porqué hacen lo que quieren hacer y a dónde quieren dirigirse si los votos les favorecen”.

De la historia personal se transita hacía “la historia de nosotros”, ( la sociedad y los valores de la comunidad) soportado en principios, experiencias y vivencias comunes en un mismo entorno vital, lo que ayuda para que los oyentes se sientan cómodos con tú presencia.

Y un tercer elemento en la construcción de la imagen del candidat@ es “la historia de ahora”. Consiste en articular un desafío con los valores de la comunidad lo que deriva en una acción que moviliza a las personas y convierte al candidat@ en protagonista que afronta un acontecimientos de actualidad.

En cuanto a la estrategia del mensaje – el otro pilar del candidat@– incluye lo que se dice tanto de la campaña propia como la del adversario. En ese proceso se trata de tener el control para ir un paso adelante lo que dará más posibilidades de ganar las elecciones.

Ello gira en torno a los ejes de la movilización del voto “duro” , atraer el voto indeciso, ir por los votantes “primerizos” ( jóvenes y migrantes), así como neutralizar y desestabilizar los mensajes de los adversarios. Cabe recordar que la estrategia electoral es dinámica y cambiante para adaptarse a factores internos y externos que pudieran afectar la campaña.

Finalmente se trata de conocer necesidades y capacidades tanto del equipo como del adversario. Alinear y armonizar las tácticas conforme a una buena estrategia, así como “convertir lo que se tiene en lo que uno necesita para conseguir lo que uno quiere” que es ganar las elecciones indefectiblemente.

*Sánchez Medero Rubén

Comunicación Política

Editorial Tecnos

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